El Software Libre: generando riqueza para la PYME

David Santo Orcero es el desarrollador del visor libre de imágenes radiológicas kradview y las herramientas de area de usuario de OpenMosix, un proyecto libre de clusters. Es especialista en sistemas de alta disponibilidad y en supercomputación. Trabaja actualmente como asesor tecnológico, y como profesor a tiempo parcial en la Universidad de Málaga.

La ciencia siempre se ha construido de forma incremental: como dijo Bernando de Chartres en su Metalogicon: Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos, que ellos no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura. Una tarea tan grande como descubrir como es realmente el universo solamente puede ser lograda gracias a miles de pequeñas colaboraciones de muchos que pasaron antes que nosotros. Y todos nos hemos beneficiado de este sistema.

El mundo del Software Libre no es muy distinto.

El Software Libre y el software privativo, para el que no sepa las reglas de estos juegos, son dos juegos muy similares. Los dos se basan, aparentemente, en sentarse delante de un ordenador y escribir miles de líneas de código; y luego ganar dinero de este código. En principio, el software privativo gana dinero de la venta de las licencias del código, del soporte de uso, de desarrollo a medida, de personalización, y de consultoría sobre el código generado. Cada empresa de software privativo ha desarrollado un modelo de negocio basado en uno o varios de estos elementos.

Ahora que el Software Libre se está poniendo de moda, muchas personas piensan que el Software Libre es como el software privativo, con la única diferencia que no se gana dinero con la venta de licencias de uso, pero que se gana dinero con todo lo demás. Y presuponen que toda la habilidad buscando las personas adecuadas -recursos humanos-, programando, coordinando equipos y dirigiendo empresas es transferible del software privativo sin adaptaciones. Y esto es un error muy grande.

El Software Libre nos permite tomar cualquier pieza de código que ya sea Software Libre, por grande que sea el código, e incorporarla a nuestro código. E incorporar cualquier trozo de código bueno disponible en el “corpus” de software ya liberado. Esto significa que si dos programadores igual de buenos comienzan a desarrollar un proyecto desde cero, uno hace un desarrollo de software privativo y otro hace un desarrollo de Software Libre, ¿quien tendrá el código mejor, de más calidad y antes?

La respuesta correcta es la obvia, simplemente porque el Software Libre puede tomar muchos módulos de otros proyectos desarrollados por terceros, e incorporarlos. No necesita programar desde cero el mejor algoritmo que haga la tarea “X”; sino que lo toma de otro proyecto, y lo incorpora a su proyecto. Esto le permite ganar mucho tiempo por no necesitar reinventar la rueda: termina antes, y tiene más tiempo para aumentar la calidad final. Y hay millones de líneas de Software Libre, muchas de gran calidad, esperando para ser reaprovechadas. Ya lo decía Bernardo de Chartres; quizás en el siglo XII no eran tan tontos.

Si viéramos el “hacer el programa” como “andar por un camino” veríamos como el Software Libre se “teletrasporta” hacia adelante cada vez que aprovecha código de otros proyectos. Es injusto tomar atajos en una carrera, y más teletransportarse. Pero es que ahí está el problema: las reglas de juego no son la mismas.

En el software privativo está explícitamente prohibido emplear código de otros. No es legal. El único código que podemos reaprovechar es el ya desarrollado por la propia compañía. Las empresas de software deben hiperespecializarse si son pequeñas, o ser tremendamente grandes, si quieren ser competitivas. Es imprescindible la mano de obra barata: surgen las software factories en las regiones subdesarrolladas en las que la hora de programador tienen costes ridículos, aprovechando la desesperación de los programadores ante la tesitura de que no hay industria local fuerte que pague buenos salarios. El software privativo, por lo tanto, es un escenario lose-lose para las pequeñas empresas y los trabajadores donde solamente ganan los directivos y accionistas de las multinacionales del software y de las software-factories, versiones modernas informatizadas de los telares del siglo XIX.

Poder reaprovechar código de otros permite a la empresa pequeña competir con la grande: las economías de escala ya no le sirven. La empresa pequeña puede levantar un cliente a una grande; ofreciendo un mejor producto, a mejor precio, y con mejor servicio. Creando empleo local de calidad. En Software Libre no es eficiente el offshoring, al ser clave el servicio y la implantación. Saber poner a trabajar junto códigos dispares en distintos lenguajes beneficia a la gente cualificada. Que puedan competir en precio y funcionalidad profesionales y pequeñas empresas beneficia a un cliente que será tratado con cercanía y dispondrá de más opciones para elegir aquello que se adapta a sus necesidades.

David Santo Orcero

David Santo Orcero

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: