“Las diferentes organizaciones empresariales de SL han demostrado que su valor principal está en las personas que las componen”

Volvemos a Málaga otra vez para asistir a la V Edición de la Conferencia Internacional de Software Libre. Un marco incomparable para encontrarnos cada año con muchas colegas del sector y en donde podemos hacer balance de todos los avances y progresos que en materia de SL han acaecido desde la última edición. Esperemos que sea por muchos años más, ya que será señal de que los vientos del SL soplan en la dirección adecuada.

Si nos remontamos al año 2004 en su primera edición, también en Málaga, y vemos el recorrido que el sector empresarial del SL ha tenido, no podemos más que sentirnos satisfechos de su cada día mayor desarrollo. Estamos ante un sector emergente que está ocupando con fuerza el sitio que le corresponde y queda claro que llega para quedarse. Evidentemente todavía hay mucho trabajo por delante, pero viendo la celeridad con la que se desarrollan los acontecimos, no tenemos ninguna duda que es una apuesta de futuro.

En poco más de cuatro años han surgido numerosas empresas con gente muy joven y que aprovechando su conocimiento de Internet, la Comunidad del SL, la creación y generación de redes personales.

Hemos pasado de tener tres asociaciones de SL en Catalunya (CatPl), Canarias (Eslic) e Euskadi-Navarra (Esle) a siete con la creación de la de Galicia (Agasol), Madrid (SoliMadrid), Aragón (Cesla) y Andalucía (Andalibre); y con otras en proceso de constitución. Asimismo se ha constituido a primeros de este mismo año la Federación de Asociaciones de Software Libre (ASOLIF) que está tratando de potenciar aún más esas redes de cooperación tan necesarias para el crecimiento del sector. En esa misma línea viene trabajando ésta última con Cenatic que no sólo ha ayudado y apoyado la creación de la Federación, sino que están impulsando proyectos e iniciativas como la de Acción Málaga, que se celebra en el marco de la II Feria de Empleo de Software Libre.

Las diferentes organizaciones empresariales de SL han venido a demostrar que su valor principal está en las personas que la componen y con una orientación al cliente ejemplar, dado que su nivel de competencia está estrechamente ligado a la calidad de los servicios que ofrece. Coopetir y cooperar para estas empresas son valores indiscutibles que nos aportan una diferencia estratégica en el sector.

Daniel Almendáriz, Presidente de la Asociaciones empresariales de Software Libre Federadas (Asolif)

Daniel Almendáriz, Presidente de la Asociaciones empresariales de Software Libre Federadas (Asolif)

El momento del Software Libre

El camino que tomen las tecnologías de la información y la comunicación será determinante en la salida a la crisis que sufrimos, la cual no es sólo económica, sino de modelo. En ese escenario, el Software Libre es una buena respuesta, no por ser más barato, sino por ser mejor. Existen argumentos técnicos, económicos y estratégicos a favor del Software Libre, pero el argumento fundamental para defender y reivindicar, hoy más que nunca, esta manera de hacer tecnología, responde a una cuestión de principios.

Hemos asistido perplejos a una operación de rescate de un puñado de ricos avarientos y amorales, que han mentido, ocultado, engañado y estafado, como nunca antes en la historia. Ese rescate se ha producido, gastando 10 veces más de lo que costaría erradicar la pobreza del mundo. Sin duda, es el momento de reclamar valores, principios y comportamientos dignos.

El Software Libre, como herramienta de desarrollo tecnológico, pero sobre todo, como instrumento económico de creación de riqueza, atesora, desarrolla y promueve principios que deberían ser los que presidieran el nuevo escenario económico y tecnológico; que antes que más productivo y más competitivo, debería ser más digno.

Si el reto, hasta ahora, era liberar los ordenadores de las ataduras impuestas por unos desarrolladores dedicados más a la especulación que a la innovación, el reto de los próximos años es liberar la red de esas mismas dependencias. Conseguir que las redes sociales se desarrollen en espacios de libertad y seguridad, es un reto en el que nos jugamos, no sólo la economía, sino la sociedad del futuro.

En estos momentos están emergiendo soluciones en red y redes, que sin duda marcarán el devenir de los próximos años. Exigir que esa tecnología y ese conjunto de relaciones se desarrolle en un espacio de verdadera colaboración, en libertad y sin limitaciones impuestas, será la garantía de que pueda existir una sociedad mejor.

Las Administraciones Públicas tienen un papel importante, pero las empresas y las organizaciones sociales no pueden eludir su responsabilidad, porque como han demostrado los últimos acontecimientos, además de leyes hace falta deontología; de nada sirve la legalidad de un sistema financiero, si se mantiene la hipocresía de los “paraísos fiscales”, por ejemplo.

Ahora, cuando el hedor que desprenden los reservados de la elite económica mundial supera al de cualquier cloaca, es un buen momento, para decir, sin arrogancia, pero sin complejos, que es mejor compartir que ocultar, permitir que prohibir y ayudar que impedir. O lo que es lo mismo, si hay una buena ocasión para el Software Libre, este es su momento, no por ser más barato, sino por ser más digno.

Carlos Castro Castro es profesor titular en la Universidad de Granada y ex director general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información

Carlos Castro Castro es profesor titular en la Universidad de Granada y ex director general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información

El Software Libre: generando riqueza para la PYME

David Santo Orcero es el desarrollador del visor libre de imágenes radiológicas kradview y las herramientas de area de usuario de OpenMosix, un proyecto libre de clusters. Es especialista en sistemas de alta disponibilidad y en supercomputación. Trabaja actualmente como asesor tecnológico, y como profesor a tiempo parcial en la Universidad de Málaga.

La ciencia siempre se ha construido de forma incremental: como dijo Bernando de Chartres en su Metalogicon: Somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos, que ellos no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura. Una tarea tan grande como descubrir como es realmente el universo solamente puede ser lograda gracias a miles de pequeñas colaboraciones de muchos que pasaron antes que nosotros. Y todos nos hemos beneficiado de este sistema.

El mundo del Software Libre no es muy distinto.

El Software Libre y el software privativo, para el que no sepa las reglas de estos juegos, son dos juegos muy similares. Los dos se basan, aparentemente, en sentarse delante de un ordenador y escribir miles de líneas de código; y luego ganar dinero de este código. En principio, el software privativo gana dinero de la venta de las licencias del código, del soporte de uso, de desarrollo a medida, de personalización, y de consultoría sobre el código generado. Cada empresa de software privativo ha desarrollado un modelo de negocio basado en uno o varios de estos elementos.

Ahora que el Software Libre se está poniendo de moda, muchas personas piensan que el Software Libre es como el software privativo, con la única diferencia que no se gana dinero con la venta de licencias de uso, pero que se gana dinero con todo lo demás. Y presuponen que toda la habilidad buscando las personas adecuadas -recursos humanos-, programando, coordinando equipos y dirigiendo empresas es transferible del software privativo sin adaptaciones. Y esto es un error muy grande.

El Software Libre nos permite tomar cualquier pieza de código que ya sea Software Libre, por grande que sea el código, e incorporarla a nuestro código. E incorporar cualquier trozo de código bueno disponible en el “corpus” de software ya liberado. Esto significa que si dos programadores igual de buenos comienzan a desarrollar un proyecto desde cero, uno hace un desarrollo de software privativo y otro hace un desarrollo de Software Libre, ¿quien tendrá el código mejor, de más calidad y antes?

La respuesta correcta es la obvia, simplemente porque el Software Libre puede tomar muchos módulos de otros proyectos desarrollados por terceros, e incorporarlos. No necesita programar desde cero el mejor algoritmo que haga la tarea “X”; sino que lo toma de otro proyecto, y lo incorpora a su proyecto. Esto le permite ganar mucho tiempo por no necesitar reinventar la rueda: termina antes, y tiene más tiempo para aumentar la calidad final. Y hay millones de líneas de Software Libre, muchas de gran calidad, esperando para ser reaprovechadas. Ya lo decía Bernardo de Chartres; quizás en el siglo XII no eran tan tontos.

Si viéramos el “hacer el programa” como “andar por un camino” veríamos como el Software Libre se “teletrasporta” hacia adelante cada vez que aprovecha código de otros proyectos. Es injusto tomar atajos en una carrera, y más teletransportarse. Pero es que ahí está el problema: las reglas de juego no son la mismas.

En el software privativo está explícitamente prohibido emplear código de otros. No es legal. El único código que podemos reaprovechar es el ya desarrollado por la propia compañía. Las empresas de software deben hiperespecializarse si son pequeñas, o ser tremendamente grandes, si quieren ser competitivas. Es imprescindible la mano de obra barata: surgen las software factories en las regiones subdesarrolladas en las que la hora de programador tienen costes ridículos, aprovechando la desesperación de los programadores ante la tesitura de que no hay industria local fuerte que pague buenos salarios. El software privativo, por lo tanto, es un escenario lose-lose para las pequeñas empresas y los trabajadores donde solamente ganan los directivos y accionistas de las multinacionales del software y de las software-factories, versiones modernas informatizadas de los telares del siglo XIX.

Poder reaprovechar código de otros permite a la empresa pequeña competir con la grande: las economías de escala ya no le sirven. La empresa pequeña puede levantar un cliente a una grande; ofreciendo un mejor producto, a mejor precio, y con mejor servicio. Creando empleo local de calidad. En Software Libre no es eficiente el offshoring, al ser clave el servicio y la implantación. Saber poner a trabajar junto códigos dispares en distintos lenguajes beneficia a la gente cualificada. Que puedan competir en precio y funcionalidad profesionales y pequeñas empresas beneficia a un cliente que será tratado con cercanía y dispondrá de más opciones para elegir aquello que se adapta a sus necesidades.

David Santo Orcero

David Santo Orcero

“El software libre supone una apuesta por el valor añadido y la innovación”

Utilizar y promover software libre es apostar por una opción sostenible y solidaria. Pero además está en juego algo mucho más global, el software libre es una de las apuestas necesarias para construir una sociedad del conocimiento para todas las personas. Debemos construir una sociedad que permita el acceso al conocimiento a todas las personas, ya que supone profundizar y garantizar la igualdad de oportunidades en la nueva sociedad en red.

El software libre también supone una apuesta por el valor añadido y la innovación. Supone una apuesta por las empresas locales que se dedican a aportar valor añadido, tener un tejido empresarial TIC’s propio, se trata de estimular la creatividad tecnológica.

Datos recientemente publicados nos indican que estamos en buenas condiciones: 500.000 puestos informáticos que funcionan con software de fuentes abiertas en las Administraciones Públicas, España se encuentra a la cabeza de los países europeos en materia de legislación que promueve la utilización de software de fuentes abiertas, el sector educativo es uno de los más activos, la utilización generalizada de software de fuentes abiertas permite una reducción de costes.

El software libre se está consolidando en España, esta Conferencia Internacional es un gran encuentro donde poner en común avances tecnológicos, sociales y estrategias públicas para seguir avanzando hacia la sociedad del conocimiento.

Lourdes Muñoz, Diputada al Congreso. Portavoz del Grupo Socialista de Sociedad de la Información

Lourdes Muñoz, Diputada al Congreso. Portavoz del Grupo Socialista de Sociedad de la Información