Extremadura se prepara para afrontar el futuro

Los retos en Sociedad de la Información han cambiado en poco tiempo. El proceso recuerda a aquellos años en los que se recuperaba la democracia y los primeros gobiernos extremeños se marcaban como gran objetivo dotar a los pueblos de la región de lo básico, de redes de suministro eléctrico y agua potable o de carreteras transitables. Un esquema de prioridades que hubo de ser reeditado cuando se atisbó un nuevo modelo de sociedad que pedía paso caracterizado por la presencia de unos nuevos instrumentos tecnológicos cargados de posibilidades para las que los extremeños, entonces, no estábamos preparados. No disponíamos de las redes telemáticas por las que debía transitar la información, el genuino producto de esa nueva sociedad emergente; los ciudadanos, las empresas y las instituciones adolecían de igual forma de la mínima formación en la que apoyar cualquier modernización o proyecto competitivo que aquellas herramientas permitían.

Extremadura se disponía a finales de los años 90 a sortear murallas de esa potencia decidida a no perder de nuevo el tren de otra de las revoluciones que han cambiado la faz del mundo y, sobre todo, han delimitado la frontera que separa a los pueblos modernos y a los atrasados.

Pero aquello se da ya por superado. Fuimos los primeros en ser capaces de universalizar el servicio de banda ancha aún a costa de fuertes inversiones públicas en el despliegue de redes capaces de vehicularlo hasta el último de los núcleos poblados de la Comunidad y, después, hasta emplazamientos aislados. El trabajo que se encomendó a los telecentros de alfabetización tecnológica ha permitido que las zonas rurales o las barriadas periféricas de las grandes ciudades participen también de las ventajas que las TIC proporcionan a la hora de asegurar el éxito de iniciativas personales o societarias e, incluso, se apadrinó una alternativa tecnológica, la que venía de la mano del software de código abierto, cuyo alcance aún no es posible valorar en toda su dimensión por carecer de la suficiente distancia, de perspectiva.

La red científico-tecnológica de Extremadura es una de las realidades que responden a esa declaración de intenciones. Es una infraestructura de telecomunicaciones tecnológicamente avanzada que permitirá la interconexión de centros de investigación, ciencia e innovación a fin de fomentar el intercambio de conocimiento y vertebrar el desarrollo tecnológico, docente e investigador en la región.

Bajo los mismo esquemas se crea el Gran Vivero de Empresas en el Centro Tecnológico de FEVAL. Está equipado con los sistemas informáticos y de red más modernos del mercado destinados a proporcionar a cualquier PYME extremeña los mismos medios con los que pueden apabullar las grandes multinacionales.

O está el proyecto del supercomputador cuya compra fue recientemente aprobada por el Gobierno extremeño.

Son algunos de los proyectos con los que Extremadura se prepara para afrontar el futuro.

Rafael Martin Espada, Director General de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de la Junta Extremadura

Rafael Martín Espada, Director General de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de la Junta Extremadura

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